Luis Miguel Aragón
*Las selfies con la Presidenta
Para funcionarios, políticos y, más aún, para quienes suspiran por una candidatura, tomarse una fotografía con la presidenta en turno —hoy con Claudia Sheinbaum Pardo— se ha vuelto un acto casi ritual. Para ellos no es solo una imagen: es un trofeo aspiracional, la prueba de haber captado la atención, el tiempo y, según su interpretación, la venia de la mujer más influyente del país en términos políticos.
Juran que con esa selfie ya están aprobados: listos para permanecer en el cargo si hoy son funcionarios o colocados en las primeras posiciones de las listas rumbo a las candidaturas que vienen. Algunos incluso van más allá de la suposición y aseguran que la presidenta ya decidió, y se sienten gobernando Baja California Sur por los próximos seis años. Para “cerrar la pinza”, la fotografía debe publicarse en redes sociales. Ahí, en su fantasía, la imagen adquiere valor de mercado: se cotizan, se vuelven “cabeza de serie”.
La visita presidencial también suele aprovecharse para acarrear gente necesitada. A cambio de dádivas o incentivos, se les organiza, se les viste con camisetas de un color específico y se les coloca estratégicamente, con la esperanza de que la mandataria observe a tal o cual personaje —hombre o mujer— arropado por la “ciudadanía”.
El evento reciente se realizó en el municipio de Comondú, lo que implicó trasladar contingentes durante dos o cuatro horas por carretera, según desde donde hayan partido. El riesgo es evidente. Accidentes graves, lamentablemente, ya han ocurrido, con pérdidas humanas irreparables. Todo por la ambición del poder.
Tampoco se pueden ignorar que en estas visitas hay mensajes que se repiten una y otra vez. No hay que hacerse el ciego: cuando no te invitan al festejo y aun así llegas, pero te atienden en la puerta, la señal es clara. No hay peor ciego que el que no quiere ver.
En fin, lo que realmente importa es que se aproveche la agenda presidencial en Baja California Sur para gestionar soluciones reales. Los problemas no se detienen y este es el momento de solicitar recursos, atención y respuestas concretas para la población. Las selfies pasan; las necesidades de la gente, no.


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