Luis Miguel Aragón
*Juego de niños…verdes
En Baja California Sur, pareciera que algunos integrantes del Partido Verde Ecologista han terminado por convencerse de que la política es un juego… y uno bastante improvisado. Ahora resulta que dentro de su reducida tribu política decidieron impulsar a uno de los suyos para coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en la entidad.
Se trata de Jesús Alberto “Cheto” Alvarado, quinto regidor del Ayuntamiento de Los Cabos, quien apareció respaldado por el diputado Erick Iván Agúndez y por el dirigente estatal de esa franquicia política, Andrés Liceaga; es decir, prácticamente la mayoría visible de la militancia verde en Baja California Sur.
Sin embargo, poco o nada se conoce del trabajo público que ha desempeñado el actual regidor. Más allá de sus constantes expresiones de agradecimiento y admiración hacia el alcalde con licencia de Los Cabos y también aspirante a esta misma candidatura, Christian Agúndez Gómez, su trayectoria política carece hasta ahora de resultados o acciones que permitan dimensionar un liderazgo propio.
Porque si bien es cierto que en democracia cualquier ciudadano o actor político tiene derecho legítimo a aspirar a un cargo de elección popular, también es evidente que buena parte de esta nueva generación de “niños verdes” en Baja California Sur, tanto en el Congreso local como en algunos cabildos, ha privilegiado la improvisación por encima de la seriedad institucional.
Ahí están como ejemplo iniciativas que difícilmente pueden considerarse prioritarias para el estado: desde prohibir las corridas de toros en la entidad, hasta propuestas para restringir la venta de alcohol únicamente a más de 200 metros de escuelas, ocurrencias legislativas que poco abonan a resolver los problemas reales que enfrentan diariamente las familias sudcalifornianas.
La Cuarta Transformación tendrá que asumir con absoluta seriedad la decisión de quién encabezará la coordinación política rumbo al próximo proceso electoral. Porque gobernar no es un experimento, la representación popular no es un premio entre amigos y la política, cuando cae en manos de la improvisación, termina convirtiéndose en el principal riesgo para quienes dicen querer transformar al estado.
Porque una cosa es tener aspiraciones… y otra muy distinta es estar preparado para sostener el peso.

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