Luis Miguel Aragón
*2026: El año de las definiciones para la Cuarta Transformación
Inicia el año 2026 y lo ocurrido en 2025 ya forma parte de la historia. Para los grupos e institutos políticos que integran la llamada Cuarta Transformación, ya no son aquellos tiempos de abundancia, alegría, triunfos electorales y aceptación casi generalizada. Hoy se viven momentos más complejos, en los que deberán caminar con pies de plomo y tomar decisiones estratégicas rumbo a la elección de 2027.
Este será un año de definiciones. Habrá que ver si los precandidatos terminan siendo el diputado federal Manuel Cota, la alcaldesa de La Paz Milena Quiroga, el alcalde de Los Cabos Christian Agúndez, el secretario general de Gobierno Saúl González, el expresidente municipal de ese municipio Óscar Leggs, la senadora Lucía Trasviña, el exalcalde Rubén Muñoz y el senador Homero Davis. O si, al final, solo permanecen en la contienda los cuatro primeros y el resto decide sumarse a alguno de los equipos. De darse este escenario, el beneficiado sería Manuel Cota, pues a varios de estos personajes se les ha visto muy cerca del legislador federal.
También será interesante observar si el Partido del Trabajo cumple su palabra de ir en solitario a la contienda, con sus propios candidatos: Christian Agúndez, Gaby Montoya, Karina Olivas, Luis Armando Díaz, entre otros. O si, como ha ocurrido en otros procesos, prevalece la conocida negociación del dueño de esa franquicia política, el profesor Alberto Anaya.
Es poco probable que en Baja California Sur se replique lo que ocurre en San Luis Potosí, donde el gobernador insiste en heredar el cargo a su esposa a través del Partido Verde, al grado de confrontarse incluso con la propia presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Aquí el escenario luce distinto, principalmente porque esa franquicia política en la entidad parece estar completamente alineada a los designios del poder, y en particular, a los intereses de un grupo.
Sin embargo, esto no significa que los partidos que hoy deberían fungir como oposición no estén atentos, a la espera de un “buen gallo” de los antes mencionados para convertirlo en su candidato.
En fin, esto apenas comienza. Y si el año pasado hubo pellizcos, cachetadas, codazos e indirectas, en este vendrán las zancadillas, los empujones y, muy probablemente, las traiciones.

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